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Mostrando entradas de septiembre, 2012

Ante mi retablo espoliado

Ante mi retablo espoliado, los escombros son sustrato de la hierba buena que como madre,  abraza la desidia. El pasado y el presente configuran mi contradictorio y caótico mural; siempre con espacio para nuevas tendencias. Soy trasformación constante: Rompo mi techumbre para ver el cielo sin prever que existen daños colaterales; pero mi apertura universal  justifica, mi posterior derrumbe. Estaré concluida cuando no quede nada de mí.

Foto Goyo Hueso.

La edad

La edad
me desintegra cada día,
y libera el espacio que habito;
araña mis paredes,
mi tejado.
Solamente el alero,
un balcón sin codos,
y la huella de mi chimenea,
conservan mi identidad
arrebatada sin permiso.
Los rayos del sol
alumbran mi aurora,
pero no hay  sábanas 
que seduzcan al viento. 


Foto Goyo Hueso.

Fruto híbrido

Siembro la primavera y el otoño juntos
y nacerá un fruto híbrido en mi campo.
Emergerá con verdes ilusiones,
lo degustaré maduro.
En su hallazgo acabará mi búsqueda,
y esta inquietud que hurga
 las horas descosidas.
Floreceré a la vez que ondea al viento
la bandera blanca de mis hojas.

Peor que la muerte.

Peor que la muerte es despertar de un sueño y verte en un pozo sin agua al comienzo de un otoño. Ya no esperas un tránsito; ni siquiera que el alba  te devuelva la luz Sabes que no existe nada  como tú lo sentiste, que no hay luz, ni sombra, ni huella, ni regreso, ni espera, ni encuentro o despedida Se quedan parapléjicos  el calendario, el reloj y la brújula,  el espacio, las palabras, los sonidos, y el corazón discapacitado. Peor que la muerte es despertar de un sueño; porque no hay frustración ni dolor en las cenizas, pero si en las muletas.

Milagros Morales.
La farola de día  cree que es árbol, porque el árbol   de al lado, proyecta sombras en su piel  de acero; pero el árbol de noche no se siente farola. Para ser, necesita, luz , y  no sombra.


Me haré taxidermista de recuerdos  les construiré una vitrina  y de tarde en tarde los libraré del polvo; pero también  quitaré los espejos que puedan reflejar mi mirada anodina y mi pelo de fuego extinguido . Porque la pasión, la ilusión, la vida, las  habré extirpado de mi mente  y no tendré nubes pero tampoco plumas. Ni  siquiera viento.
Ya no seré paloma que acuda a tu playa en busca de comida; sé que hay otra orilla
-no mía- que no puedo alcanzar. Desde ahora  haré castillos en la arena y los inundará la pleamar.

Vuela

Vuela por ti, por mi y por tantos.
Yo me haré viento favorable, espacio a tu medida, corriente donde tus alas tomen fuerza.
Disfruta.
Olvida los tejados; alójate en las estrellas.
Que te rocíe el alba.
A la altura de tus ojos  veo reflejada  tu historia en la retina. Tu cornea es  mar.  pero nunca  cruceros navegarán por ella , sólo  barcas de teca pintadas de arco iris.
Me alegra  proceder de ese bosque que me  facilita flotar por globos oculares, y comprender así el origen del salitre de las lágrimas.
Hago mías  historias que otros  ignoran y descuidan, y soy  universal mirada de iceberg y palmera.

Intento encerrarte, mar, y con tu amarga saliva me salpicas.
En mi intento de ser tu carcelero no disfruto de un baño relajado.
La arena mojada escuece mis dedos cuando  quiero en su reflejo ver el cielo y sólo hallo sombras sumergidas.
Me encantaría ser en tu ímpetu velero y  es mi miedo quien  lo evita:
Miedo a sentirte libre y no ser ola.