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Operación Bikini.





Cuídate por ti misma :

Tira los platos de mal gusto,
cultiva la ilusión por lo  eres,
 por lo que tienes.

Ponte a dieta de las malas influencias
-que como grasas saturadas-
se hacinan en el subconsciente
y hacen que  pesen las cosas banales.

Ya es hora de que luzcas
una saludable silueta.

Comentarios

Amapola Azzul ha dicho que…
Bien dicho¡
Eduardo Eguizábal ha dicho que…
Sencillo, cierto e intensos versos.
Cuanto mejor vemos en el espejo nuestra silueta,
cuando las vestiduras del alma no aprietan.
Edurne ha dicho que…
Creo que voy a hacer caso de tus versos.
Y es que tengo tanta toxicidad envolviendo mi cuerpo,mi alma...!

Besos, Milagros!
;)
Cuentosdel98 ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cuentosdel98 ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cuentosdel98 ha dicho que…
¡Geniales versos!
Cuentosdel98 ha dicho que…
¡Geniales versos!
maria jose gonzalez ha dicho que…
algunos de estos poemas son geniales, alguno de ellos de ellos me hacen recordar tantas cosas
Elson Cade ha dicho que…
Mundo Poesía es un portal de poemas donde usuarios publican sus poesías. Contamos con foros de poesía, Chat de poetas, recursos literarios y concursos. aquí están algunas opción disponible Poemas, poemas de amor, poesia, Poemas en Espa
Alejandro López González ha dicho que…
Sabio consejo y bello poema. Estupendo!!
Anónimo ha dicho que…
Me gustaría que estuvieras ahí siempre.
Si, tú...
Juventud que te comes el mundo con tantas ganas,
o que te enfrentas a el
a gritos
A besos
Y a patadas.

Que eres como un reloj a 300 km por hora,
Que no descansa
Y nisiquiera para.


Y si, a ti, te dedico estos últimos versos que escriben mis dedos
y con lágrimas, se convierten en un mar profundo de recuerdos.
Ainara Garcia ha dicho que…
Que la vida son tres días ya lo sabía
Pero preferí comerme los días a bocados
Y fumarme las noches a caladas,
Carpe diem decían
Y ahora mira..
Que me gustaría que estuvieras ahí siempre.
Si, tú...
Juventud que te comes el mundo con tantas ganas,
o que te enfrentas a el
a gritos
A besos
Y a patadas.

Que eres como un reloj a 300 km por hora,
Que no descansa
Y nisiquiera para.


Y si, a ti, te dedico estos últimos versos que escriben mis dedos
y con lágrimas, se convierten en un mar profundo de recuerdos.
Ainara Garcia ha dicho que…
Que la vida son tres días ya lo sabía
Pero preferí comerme los días a bocados
Y fumarme las noches a caladas,
Carpe diem decían
Y ahora mira..
Que me gustaría que estuvieras ahí siempre.
Si, tú...
Juventud que te comes el mundo con tantas ganas,
o que te enfrentas a el
a gritos
A besos
Y a patadas.

Que eres como un reloj a 300 km por hora,
Que no descansa
Y nisiquiera para.


Y si, a ti, te dedico estos últimos versos que escriben mis dedos
y con lágrimas, se convierten en un mar profundo de recuerdos.
José Luis Guerrero ha dicho que…
http://elrincondepoesiadepepeluis.blogspot.com.es/
Anónimo ha dicho que…
tienes un lindo blog....que asi las personas pueden publicar el poema que a ellos les guste..para asi poder llegar al corazon de otras personas....y con cada poema que se publica dia a dia...son poemas que casi hablan de la vida de algunas personas.
liindo blog sigue asii...!!
Mar ha dicho que…
Oda a la fugacidad del tiempo... La mente puede permanecer siempre joven!
alba begines silvestre ha dicho que…
Buenisimo , esa es la actitud que debieramos tener!
Helga Larcher ha dicho que…
¡Me encanta tu universo!
hlamuda.com

Entradas populares de este blog

Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.