Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2012

Para vivir.

No puedo permitirme penumbras que me abriguen
ni el calor de la cama;
cada día
plegaré las cortinas para que entre el sol.

Llenaré con proyectos los silencios,
dispersaré emociones obsesivas,
ampliaré mi horizonte hasta quedar pequeño,
tanto,
que deje de pesarme lo que cargo en mi espalda.
Con mis flores
fingiré primaveras en invierno,
y así,
pasará inadvertida la tragedia en la acera
de tantos árboles podados.

Mar abierto

Caminas hacia atrás sin medir el espacio hasta su boca.


Desde la prehistoria es cazador
y debes mantenerte  en el plano que le mantenga a él
- a su vez- en vigilia.


Aunque si caes su lengua 
no te dejará sin playa.



Él es mar abierto y tú bahía.
Ahora que mis pilares ya no tiemblan
por seísmos incontrolados,
que asumo mi realidad frágil
y mi corta distancia con el infinito.

Ahora que me pongo en el lugar del otro
lo comprendo
y relativizo la intensidad de la luz,
ahora,
escucho sonidos imperceptibles,
mi yo que olvidé tantas veces,
y siento que la eternidad 
es balancearse suavemente
respirando con hondura.

Vaciada de inquietudes,
de pensamientos encadenados,
de sentimientos que pinchan,
de pasiones que golpean;
liberada de mi insignificante espacio,
tan lleno,
que me hunde sin profundidad. 







Decepción

No pensé que quedara varado mi mensaje de auxilio dentro de una botella, en un pantano donde la sequía seca y cuartea el fondo.
Perpleja, desnuda de inocencia, siento pena de mi misma. Me ruborizo. Sin destino queda mi seguridad en medio de la nada.
Huele a ciénaga el aire que respiro.


 Milagros Morales.


Foto Goyo Hueso.

Ver con luz.

Ver con luz

Se han mutado mis ojos del asombro;  No tienen  párpados , ni pestañas
 cuando el viento arrastra tanta tierra. Ya no tengo legañas, cierto,  pero añora ser faro   mi retina hendida por la luz perpetua.

                                                      Milagros Morales

Poda

A veces se toman rudas soluciones como el jardinero cuando poda, y esos árboles que desde mi ventana  eran cuna del sol, son  ahora espectros suplicantes.
Sin embargo el jardinero es aliado  de la primavera, y  ante los nuevos brotes olvidaremos,  que  la acera es hoy campo de batalla de  ramas vencidas.
Sé  que es despertarse con una losa encima que no te deja ver y te oprime el pecho, sé  que es arrastrar cada día una carga de kilos de impotencia, sé  que es  pasar un día y otro y otro, pensando que  va a ser imposible subsistir.
Lo sé,  y por eso te digo que todo se sucede, y  llegará un día , que te darás cuenta,  que esa losa es solamente un velo que con un ligero movimiento consigues apartarlo de tus ojos. Y también sé que entonces, tu tierra es más húmeda y fecunda, que todo está en el sitio exacto, y que hay un cielo más arriba de la niebla.
Lucha por él  y tira la llave de la espina a  ese pinar donde es imposible recuperar lo perdido.

Huelga

Huelga
De huelga está la lluvia a pesar de que el cielo gris  marengo la pregona con su megáfono.  Las palomas aposentadas en las tejas son  parte de la quietud del momento. Hay  un silencio de motores parados y las carreteras, con mono de ruedas, se vuelven  serpientes venenosas.
No entiendo porqué tienen colmillos de leche los vampiros.
Algo acontece en las leyes universales que hacen de los cerebros satélites con luz arrebatada;  ignorantes de que no van a dejarnos  ocupar más  estrellas, después de un historial de velos negros. 


Foto Goyo Hueso.

Así

Así, a tientas como quien no sabe a dónde va, a qué destino, camino con incertidumbre ante un horizonte de revuelta.
Sé  que busco, campo a través lo atisbo,
 sin detenerme continúo.
No dejaré que me alcance la noche sin  linterna y sin  frazada.

Para qué me colocas alambradas

¿Para qué me colocas alambradas? ¿ Temes que  le contagie a alguien mi ruina? ¿Que se vea tu fraude y  contribuya a pinchar tu burbuja inmobiliaria?
 ¿ Para qué? ¿ No quieres que  te miren?
No puedes ocultar lo que te excede: Lo que no tiene alas más lejos vuela.
Ya sé  que así  vencida y espoliada no tengo otra salida que el derribo; déjame al menos que me hunda  sola.

Foto Goyo Hueso.

Mi calle.

Poema mes de Noviembre.





Mi calle

Apenas es un decorado mi calle
un lugar de silencios áridos sin una niñez de tendederos llenos.
Como película visiono instantes vividos con protagonistas finados,
y el eco del sonido de sus voces.

El suelo tiene el  polvo de sus  afanes;  quedaron bajo  las ruedas de los carros
que traían  el trigo a los graneros.

Esa harina no amasó estos panes.

 Hoy la recorro con un escalofrío recordando todo lo que ya no vuelve, mientras esas nubes  por el cielo siguen,
sin poder sublevarse contra el aire.
.








Foto Goyo Hueso.
Tenias que plantarte en la cabeza  un jardín para que tus ojos fueran raíces que se agarraran  a cualquier escalofrío. Lo siguiente  fue una  paz sin trincheras, sin puertas cerradas, ni secretos. Al volver la luz me acariciaste, y desapareciste con una sonrisa en completo silencio; sin que sepa  si solamente yo te vi.

Foto. Goyo Hueso.

Trascendencia

Abandonarse al día, desprenderse del lastre, desnudarse sin miedo, quedarnos sin carcasa, y que el tiempo vaya  derrumbándolo todo. El recuerdo no deja que el olvido se hunda; sin cólera y despacio, transformando las ruinas, creando desde ellas nuevas realidades, permanecerá siempre, el anterior perfume. Surgirá otra obra,  de lo que hoy es quiebra.


Foto Goyo Hueso. 

Ruinas sagradas

Los ángeles no sujetan pilares en ruinas; no tienen vocación de puntales. La bóveda  desplomada libera  censuras y navegan por su nave los pájaros. El cósmico viento quita el olor a cera, y otras abejas libarán nuevas flores.
El arco iris servirá de crucería.

Foto Goyo Hueso.


Cuando la civilización se convierta en colina.

Cuando la civilización,
que hoy se desmorona
se convierta en colina, buscadores pretéritos encontrarán minúsculos  trozos tejas y pilares; y sabrán por su ADN reconocer nuestras huellas. Sabrán  que deshabitamos pueblos, pequeños núcleos, para respirar escape de  locura colectiva.
Ávidos depredadores, nos desprendimos de raíces que no eran suficiente para saciar nuestro afán.  Arruinamos el planeta,  exterminamos las razas, y  dejamos  que los niños agonizaran de hambre. Verán tanto horror, tanto, que cesarán en la tarea de recobrar su origen.
Permanecerá oculto sin lápida  y sin flores
e inventarán un mito
que silencie el fracaso.
Foto Goyo Hueso.

Del recuerdo

Destrozas el presente, arrancas los marcos de  puertas y ventanas, y haces de la realidad una trinchera. No sé si la paz 
vendrá con el olvido, Si que el balcón sin suelo
orientado al oeste, 
 nunca descubre
 amaneceres. 


Foto Goyo Hueso.

Si fueras mío

Si fueras mío sabrías lo que es bañarse en agua tibia cuando hiela, te abrirías a nuevas dimensiones con perfumes que ignoras, crecerías con el asombro del grano
 que ve la luz cuando rompe la tierra, te sentirías mirado como la flor del almendro.
Si fueras mío tus alas crecerían al infinito, descubrías playas de arena blanca que hago al llegarte.
No serías pescado en redes
 impersonales ni vendido en mercados a subasta.
Si fueras mío,
 ya no querrías ser  de nadie. Ni siquiera tuyo porque te ata a lo que eres.

Pueblo abandonado.

Futuro de ruinas, tejas espoliadas, huecos abiertos donde el aire come la intimidad del espacio,
 guisado con  vivencias. ¿ Quien te recordará devuelto a la tierra? ¿ Para qué los andamios? Sin aldaba no abrirá su portal la historia.
El sudor no hace adobes con el olvido.

Foto Goyo Hueso.  

Prefiero la calima a la luz agnóstica de colores rociados que antecede al alba. Escojo el desafío  del horizonte envuelto en tules.

Ante mi retablo espoliado

Ante mi retablo espoliado, los escombros son sustrato de la hierba buena que como madre,  abraza la desidia. El pasado y el presente configuran mi contradictorio y caótico mural; siempre con espacio para nuevas tendencias. Soy trasformación constante: Rompo mi techumbre para ver el cielo sin prever que existen daños colaterales; pero mi apertura universal  justifica, mi posterior derrumbe. Estaré concluida cuando no quede nada de mí.

Foto Goyo Hueso.

La edad

La edad
me desintegra cada día,
y libera el espacio que habito;
araña mis paredes,
mi tejado.
Solamente el alero,
un balcón sin codos,
y la huella de mi chimenea,
conservan mi identidad
arrebatada sin permiso.
Los rayos del sol
alumbran mi aurora,
pero no hay  sábanas 
que seduzcan al viento. 


Foto Goyo Hueso.

Fruto híbrido

Siembro la primavera y el otoño juntos
y nacerá un fruto híbrido en mi campo.
Emergerá con verdes ilusiones,
lo degustaré maduro.
En su hallazgo acabará mi búsqueda,
y esta inquietud que hurga
 las horas descosidas.
Floreceré a la vez que ondea al viento
la bandera blanca de mis hojas.

Peor que la muerte.

Peor que la muerte es despertar de un sueño y verte en un pozo sin agua al comienzo de un otoño. Ya no esperas un tránsito; ni siquiera que el alba  te devuelva la luz Sabes que no existe nada  como tú lo sentiste, que no hay luz, ni sombra, ni huella, ni regreso, ni espera, ni encuentro o despedida Se quedan parapléjicos  el calendario, el reloj y la brújula,  el espacio, las palabras, los sonidos, y el corazón discapacitado. Peor que la muerte es despertar de un sueño; porque no hay frustración ni dolor en las cenizas, pero si en las muletas.

Milagros Morales.
La farola de día  cree que es árbol, porque el árbol   de al lado, proyecta sombras en su piel  de acero; pero el árbol de noche no se siente farola. Para ser, necesita, luz , y  no sombra.


Me haré taxidermista de recuerdos  les construiré una vitrina  y de tarde en tarde los libraré del polvo; pero también  quitaré los espejos que puedan reflejar mi mirada anodina y mi pelo de fuego extinguido . Porque la pasión, la ilusión, la vida, las  habré extirpado de mi mente  y no tendré nubes pero tampoco plumas. Ni  siquiera viento.
Ya no seré paloma que acuda a tu playa en busca de comida; sé que hay otra orilla
-no mía- que no puedo alcanzar. Desde ahora  haré castillos en la arena y los inundará la pleamar.

Vuela

Vuela por ti, por mi y por tantos.
Yo me haré viento favorable, espacio a tu medida, corriente donde tus alas tomen fuerza.
Disfruta.
Olvida los tejados; alójate en las estrellas.
Que te rocíe el alba.
A la altura de tus ojos  veo reflejada  tu historia en la retina. Tu cornea es  mar.  pero nunca  cruceros navegarán por ella , sólo  barcas de teca pintadas de arco iris.
Me alegra  proceder de ese bosque que me  facilita flotar por globos oculares, y comprender así el origen del salitre de las lágrimas.
Hago mías  historias que otros  ignoran y descuidan, y soy  universal mirada de iceberg y palmera.