Ir al contenido principal

Certeza





Hiere la noche  todos los ocasos
pero  no  funde  la luz de  cada amanecer;
esa certeza me hace  desechar
 energías prestadas.

Para  arder
 recurro a  mis rescoldos.


Comentarios

Teresa Sánchez Sánchez ha dicho que…
Muy hermosa reflexión llena la mañana de esperanza. Un saludo.
L'única cosa que em sap mal, és que no siguen poemes més llargs.

Chrístian.

http://larodavivent.blogspot.com.es/
Gino Ginoris ha dicho que…
Siempre tendremos un amanecer, hermoso.
Liia Riiz ha dicho que…
Con la certeza de saber que la vida es un ciclo que muere a cada instante y renace con cada brillar del sol... y con la certeza de aceptar que cada ciclo es una oportunidad para seguir adelante ..:) bonito poema ....saludos.
Liia
http://inspiradosss.blogspot.mx/
Rosa Inés Vargas V. ha dicho que…
Que bien por lo que sale del corazón.
uniformes para medicos ha dicho que…
Esas buenas frases que salen del alma
Nallely Gonzalez ha dicho que…
Lo considero hermoso, perfecto.

ojala puedan visitar mi blog

versosmorados.blogspot.com

Entradas populares de este blog

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
pero tu conduces tu vida , recuerda,
yo solamente te puedo ayudar.

Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
ascendiendo a la cumbre
y dejándola atrás.

Pero sea tu decisión la que sea,
no olvides que siempre me tendrás.

Foto Goyo Hueso

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.