Ir al contenido principal

Los días se van como las nubes.

Los días se van como las nubes,
 sin hacer ruido,
y cuando te das cuenta
 han pasado los años
en que soñabas lejos.
Ahora tus sueños se han vuelto
 más cercanos
 y ya no escalan cimas,
pero son riachuelos
que con la primavera fluyen.

Comentarios

Sneyder C. ha dicho que…
Que post mas bello. El tiempo vuela y hay que atrapar cada instante porque jamás volverá…Todos esos sueños que nos acompañan son regueros de vida, por ellos transita la vida…


Un cálido abrazo
Francisco J. Segovia ha dicho que…
Buen poema, directo al corazón. Así son los días, la vida entera.

Un beso
Xan Do Río ha dicho que…
Hay!, qué añoro de primavera. Un abrazo.
GRACIELA GIRALDEZ ha dicho que…
Hermoso poema. Así es la vida.

Un beso
Licaón ha dicho que…
Es bello soñar lejos, porque alimenta los sueños cortos que trascienden. Es bello soñar corto, porque es semilla en los largos soñadores. Y es precioso tu poema :)

Un abrazo
Katalin Alvarez ha dicho que…
Hola! acabo de abrir un blog y me hariais muy feliz si os pasarais! Escribo poesia y prosa. Ficcion y realidad. De todo un poco hahh Un abrazo!
http://www.sesalmon.wordpress.com/
Como la canción, "parece que fue ayer...", Saludos. carlos

Entradas populares de este blog

Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.