
Suena el despertador,
se despierta la vida real,
y quedan los sueños doblados
debajo de la almohada.
Comienza el día planchado, impecable,
cocinado entre pucheros;
y el cielo es un delantal
salpicado de luceros apagados.
La rutina resiste como autómata;
aspira el polvo,
mientras el tiempo sigue con su encerado brillo.
Si fuera posible compaginar la realidad con el sueño,
existiría una hora mágica,
que transformaría el delantal
en un traje de gala.
Se calzaría la ilusión sus zapatos de tacón,
se arreglaría el pelo,
y no habría principio ni final,
ni cristal en la pastelería.
La cenicienta tendría una noche
sin doce campanadas.
Foto Goyo Hueso.
Comentarios
Pero yo ganas tengo.
:)
Besos.
Si dejas de soñar, mi poeta, la realidad desaparece.
Un abrazo de tu amigo REL
¡A por los tacones! :)
Besazos, poeta.
Saludos.
Manolo
me encnato tu sitio desde argentina mil saludos
collares para tu cuello
Y para tu cuerpo bello
Vestidos de sedería.
Te volvería princesa
de palacios y castillos
Te orlaría con anillos
De diamantes y turquesas.
Milagros, de ti afloran versos como flores en primavera.
Abrazo.
Enhorabuena.
Un beso.
Tu poema es un canto a la resistencia, un grito de libertad.
Un gan beso, amiga.
Porque si fuera así, tendriamos que avisar a todas las cenicientas que hay en este mundo para que supieran que el sueño puede llegar a ser realidad!
Muy acertado!
Besitos.
A mi, hija, con ilusión o sin ella, cada vez me duelen mas los pies con los tacones . Un beso y gracias por lo de poeta. milagros
Gracias. Un abrazo.
Un beso
Algún día llegará el hada que traerá el vestido de seda a cambio del delantal.
Aunque el sueño tan solo dure un segundo.
Un abrazo.
Un abrazo