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Para qué me colocas alambradas






¿Para qué me colocas alambradas?
¿ Temes que  le contagie a alguien mi ruina?
¿Que se vea tu fraude y  contribuya
a pinchar tu burbuja inmobiliaria?

 ¿ Para qué? ¿ No quieres que  te miren?

No puedes ocultar lo que te excede:
Lo que no tiene alas más lejos vuela.

Ya sé  que así  vencida y espoliada
no tengo otra salida que el derribo;
déjame al menos que me hunda  sola.


Foto Goyo Hueso.

Comentarios

Gastón Avale ha dicho que…
Que buena forma de expresar ese límite que existe en todos lados de las relaciones humanas. Un saludo
Angeles Rodriguez ha dicho que…
Muy buen blog de felicito, en tus poesías se nota tu sensibilidad
Sigue así , te invito a visitar
mariacardal.blogspot.com
Frasesypoemasparaalimentarelalma.blogspot.com
Aynet Ruelas ha dicho que…
Hola muy buenos días, en esta ocasión quiero aprovechar este espacio para expresar mi gusto personal hacia la poesía.Siempre he pensado que es un don el poder expresar en letras el sentir y que no todos contamos con éste.
Hoy quiero felicitarle por que he leído varias de sus poesías y me atrapo su manera de redactar y las palabras que utiliza,gracias por encontrar a otros romanticos enamorados de la vida.
Le deseo que tenga una maravillosa vida y que jamás le falte el vocabulario para expresar su sentir.

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SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.