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Así




Así, a tientas como quien no sabe
a dónde va, a qué destino,
camino con incertidumbre
ante un horizonte de revuelta.

Sé  que busco, campo a través lo atisbo,
 sin detenerme continúo.

No dejaré que me alcance la noche
sin  linterna y sin  frazada.


Comentarios

Ángel-Isidro ha dicho que…
Hola Milagros, cuanto más cortitos
son tus poemas, más ricos los veo,
cuanto más los leo, más lejos los
siento, asi que si escribes largo,
me duermo antes para encontrame
al despertar con tigo.
Un beso
Ángel-Isidro.
Anónimo ha dicho que…
Que lindo poema!,me identifique mucho con este, a pesar de los obstáculos no me dejare vencer...
Mil gracias por compartir tus pensamientos, un abrazo.
Nunca aprendí a coser ha dicho que…
La poesía es también un camino. Seguir en él debe ser sin duda garantía de llegar a alguna parte interesante.

Ánimos, por el esfuerzo aplicado.

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Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
pero tu conduces tu vida , recuerda,
yo solamente te puedo ayudar.

Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
ascendiendo a la cumbre
y dejándola atrás.

Pero sea tu decisión la que sea,
no olvides que siempre me tendrás.

Foto Goyo Hueso

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.