Hoy he visto la mirada más triste del mundo. De pronto sus ojos se han vuelto distantes ,como si a través de ellos sus antepasados rebelaran toda una historia de humillación , de rabia y de dolor contenido. Hoy el Moncayo se ha cubierto con una nube gris y el sol se ha despedido con color africano. No importa su nombre pero si su edad. Tiene doce años y la ley le ha dado setenta y dos horas para abandonar el país, como si se tratara de un delincuente. Solamente es un niño normal e indefenso. Lo mandan a una tierra que le vio nacer pero no puede alimentarlo. Y lo quitan de una tierra que no le vio nacer pero que le da comida. Lo separan del amor de su familia española, de sus amigos de su colegio… y lo envían a la a ventura de la supervivencia. Vuelve a la mendicidad, al abandono, al hambre. Los parásitos se harán dueños de sus tripas nuevamente y quizá la Malaria esta vez lo adopte. Él no eligió donde nacer y nosotros tampoco. Es sólo un niño indefenso, pobre y negro. Y todos los que l...