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Moncayo huele a madre
su cumbre convertida en gran ubre,
se derrama por sus laderas
en ríos de lactancia universal.
Los trinos de los pájaros son nanas;
y todo nacimiento, múltiple y diverso,
dá sus primeros pasos agarrado a su falda.
Foto Milagros
Comentarios
BESOS
Un fuerte abrazo
Un abrazo.
Si, huele a ubre y a pastel de nata.
Muchos besos
Una clara muestra del orgullo que siente una hija del Moncayo por su tierra.
Enhorabuena, me ha gustado mucho.
Un beso
Me prestas alguna poesia para mi blog, firmando con tu nombre claro!
Gracias.
Un abrazo.
Mi aplauso y mi abrazo.
Saludos
Placer pasar por tu blog
Abrazo sincero
M. Ángel
Eres toda sensibilidad, eres la mejor poeta que conozco.
Mi cariño y admiración siempre, bella imágen.
Besos, Anouna
Esos trinos reconvertidos en nanas mañaneras te despiertan la musa dormida y zis-zas, nos regalas un hermoso paisaje pintado con el corazón...!
Besitos de espuma!