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"Hay resplandores que oscurecen"

Foto Goyo Hueso

Comentarios

Leo ha dicho que…
Sí demasiado sol ciega, mi amiga Milagros.
Abrazos
Leonor
Felix Casanova Briceño ha dicho que…
Si, es cierto. Como el resplandor del dinero, por ejemplo... Un saludo
Adolfo Payés ha dicho que…
Ciertas tus palabras..

Un abrazo
Saludos fraternos

Te deseo lo mejor para esta semana.
MAHJONG ha dicho que…
excelente foto...
María Laura ha dicho que…
ES VERDAD!!

LA LUZ NATURAL QUE EMANA DE UN SER, ES SANA, BELLA, Y TE DA PAZ.

LA LUZ ARTIFICIAL Y PROVOCADA, HACE QUE CIERRES TUS OJOS, Y MIRES HACIA OTRO LADO,

TU LUZ, ES NATURAL MILAGROS, POR ESO ESTAMOS AQUÍ.

SIGUES BRILLANDO, AUQUE TU, NO PUEDAS VERLO TODAVÍA,

BESITOS.
Anouna ha dicho que…
Todo con moderacíon y equilibrio, sino se termina encandilado o encequecido.

Un abrazo querida amiga, que tengas una bella semana,

Anouna
anabel ha dicho que…
Tienes toda la razón, sobra brillo en determinadas cosas...

Un abrazo.
sam rock ha dicho que…
Y a veces hay que escapar a la oscuridad para poder ver la luz.

Un abrazo
Manolo Jiménez ha dicho que…
Y no siempre llevamos gafas de sol para protegernos de tanto brillo.

Abrazos.
Mónica López Bordón ha dicho que…
Magnífica la frase

Bss
M. Angel ha dicho que…
HAY RESPLANDORES QUE OSCURECEN
y versos que llenan de luz.

Milagros, breve, pero nos ilumina.

Abrazo
Cecy ha dicho que…
Si, Milagros.
Pero tambien son necesarios, para cerrar circulos.

Un gran abrazo, Amiga.

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SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.