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Mi sombra es para ti


Mi árbol se extiende en un abrazo;
no dudes en posarte en mí.
Me encanta cuando me visitas;
me río con tus gorjeos,
traen movimiento, me completas…

Esperaré SIEMPRE
sin tiempo y sin espacio
-no tienes que explicarme nada-
rebosante de frutos para que los piques.

Mi sombra es para ti.




Foto Goyo Hueso.

Comentarios

Pedro F. Báez ha dicho que…
Dichoso del pájaro que pique tus frutos y se cobije en tu sombra. Ojalá te arrulle con sus trinos, como mereces. Ojalá haga nidos en ti, si tus ramas pueden soportar el peso de tanta vida. Mira esta vez, sin embargo, al resto de tus ramas. Hay un millón de pájaros cantando para ti y buscando refugio en tu sombra. Abrazos, querida mía.
reltih ha dicho que…
guau, esto es una declaración muy directa, jejejeeje.
besos
Cecy ha dicho que…
Me gusto mucho!!!!!!!!

Besos querida Amiga!!!!
Noray ha dicho que…
Esa es la verdadera entrega, la que regala su sombra y sus únicos frutos, la que entrega todo a cambio de nada.



Sé que es poco lo que yo te ofrezco...

mi amistad y mi admiración...

a cambio de nada.



¡Qué gozada es leerte!


Un fuerte abrazo, Maestra.
sam rock ha dicho que…
Desde la vistosa oropéndola al sencillo gorrión somos muchos los que acudimos a la sombra benefactora de tus versos.

Un abrazo y buen fin de semana
Carina Felice ha dicho que…
dedicar una sombre, no es poca cosa.

Mucha belleza, Milagros, mucha! Gracias!
Abrazos:))

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Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
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Iniciar el descenso
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sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
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De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.