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Me desnudaré



Me desnudaré hasta quedar
en roca viva sin argamasa,
para que mis poros absorban tus flores.
Así seré refugio y tú prado.

Foto Antonio Casas.



Comentarios

NAVEL ha dicho que…
Que buenos versos, tienen un toque de, "para siempre" Que deja un paisaje intacto...

Gracias :)
María Socorro Luis ha dicho que…
Que hermoso ser prado y refugio.

Muxus.
El Mar...Siempre el mar ha dicho que…
Me gusta la preciosa manera en que tus versos se entremezclan con la naturaleza.
"Así seré refugio y tu prado"

Sencillamente un pensamiento delicioso.

Mi mejor sonrisa para ti
Luisa Arellano ha dicho que…
Lo auténtico y necesario...

Un beso, poeta.
Antonio ha dicho que…
Excelente alegoría poética a la simbiosis...
Saludos
Pedro F. Báez ha dicho que…
Siempre has sido, eres y serás prado, pasto y alimento para todo aquello que no sólo crece, sino florece y se multiplica. Besos.
Leo ha dicho que…
Buen paisaje quedara, una vez limpio de rastrojos y con nueva siembra.
Gracias Milagros por compartir tu interesante y estupenda literatura con tantas metáforas.
Abrazosssssss
Leonor.

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La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
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Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
ascendiendo a la cumbre
y dejándola atrás.

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Foto Goyo Hueso

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
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y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

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desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.