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Un mar de niebla



Para Goyo Hueso colaborador gráfico de este blog y amigo.


 

Un mar de niebla me aleja de mi cuna
allí están las sábanas blancas:
Esperan mi regreso.
Pequeños islotes en mi vida
 me mantienen a salvo,
pero  siempre  formo  parte de mi origen.
¿En que barca surcaré el abismo sin hundirme?
 ¡Alárgame tus brazos!
Ellos  son capaces de llegan a mi orilla.
Agárrame fuerte ¡Madre!
 No me dejes eternamente huérfano.

 Foto Goyo Hueso.

*****


Comentarios

RELTIH ha dicho que…
CUÁNTA PROFUNDIDA!... MAMÁ...
BESOSSSSSSSSSSS
Anónimo ha dicho que…
Gracias infinitas amiga MIlagros.
Goyo Hueso
Leo ha dicho que…
Ummmmmm, qué bello, pero triste...
Abrazos mi querida Milagros
Leonor.
Jorge Encinas Martínez ha dicho que…
Querida Milagros:

Tienes un premio en mi blog.

Un abrazo
Pedro F. Báez ha dicho que…
Sólo tú podías escribir algo como esto. Sólo tu sentimiento. Sólo tu sensibilidad. La foto, impresionante y bella. El poema, le da vida propia y la valida. Siempre me asombro y me postro ante la grandeza de tu inmenso talento, Milagros. Un gran abrazo y siempre mi cariño incondicional.

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Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.