Ir al contenido principal

Para Victoria.



Llamo a tu puerta porque se que una sonrisa me abrirá
Te llamo porque se que mi voz no dará contra un muro
Te doy mi amistad  porque se que no lo cerrarás bajo llave.
Te felicito porque se que harás luces del cariño
y  alumbrarás las noches sin estrellas.



¡¡ Felicidades!!




Comentarios

Juan Risueño ha dicho que…
Hola Milagros:

Sigo su bloc desde hace unos días y me ha encantado este poema.
Felicidades a usted.

Saludos
paramnesia_a ha dicho que…
ahh bellisimo =) me encanto ♥
RELTIH ha dicho que…
EXCELENTE TU DEDICATORIA.
UN ABRAZO
Victoria ha dicho que…
¡Chica!, que me ha encantado, emocionado, Profundo como siempre, como tu.
Besos y mil gracias, es el mejor regalo de cumple.
Pedro F. Báez ha dicho que…
No sé realmente qué o a quién celebras, pero deber ser algo o alguien muy merecidos y muy cercanos a ti, porque este poema es toda una alhaja que regalas con la generosidad que te caracteriza. ¡Felicidades!
La Cita ha dicho que…
Me arrodillo ante tanta belleza, mi señora. Es usted adorable.
leyendo sus dulces poemas, me he dado cuenta, que no sé escribir. ¿Quiere usted enseñarme?
De tu amigo, y fan número uno.

Entradas populares de este blog

SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.