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En la dimensión de las cigueñas.



Quiero vivir en la dimensión de las cigüeñas.
Parlamentar al sol en un sembrado
donde el trigo verde ya no es utopía.
Recoger los palos adecuados
para construir un nido cada año,
volar con la sabiduría de saber hacia dónde,
mirar al horizonte desde una torre vieja.
En esa dimensión sin tapias ni fronteras,
sin escaleras ni cortinas,
en la que sobran las palabras
y es protagonista el pico.

MIlagros Morales

Comentarios

María Socorro Luis ha dicho que…
..." en esa dimensión
sin tapias ni fronteras"...

donde todo es azul y todo libertad.

Precioso.
Jota Torres ha dicho que…
Me encantan tus palabras, son cómo caricia de viento en primavera, exquisitos cómo el pan mariquiteño. Una velada deliciosa
Ana Márquez ha dicho que…
Y quién no, ¿verdad?, ser pájaro, ser vida con alas, ser amor perfecto.

Siempre es placer volver por aquí, amiga, me voy plena de belleza como siempre. Lástima que no pueda venir más a menudo.

Un beso, guapa.
HOJAS CAIDAS ha dicho que…
Hermoso poema... un agrado leer tus letras. Saludos.
Noris Marcia ha dicho que…
Milagros, hermoso blog, me han encantado los poemas y entre los poemas he sentido un suspiro. Gracias por compartir tus letras.
Un abrazo desde USA.

Entradas populares de este blog

Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.