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Para Francisco.

Sale el alba en procesión de trigo verde
con velas encendidas
y los tambores son gorjeos
de pájaros que se buscan la vida.
El gallo recita el primer misterio
del vía crucis de cada de día,
y aunque el sol luzca con solideo
no hay letanía.



Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Me encanta el poema, corto y con profundidad, muy bien la dispersión de las imágenes dando una unidad a un Todo que deja al lector con libertad de interpretación, alejado de la "univocidad", tan presente en algunos autores y tan de mal gusto...es un poema que muestra las entrañas del Ser, como si tendiera a la noche de todos los tiempos...
Luis Ángel Marín Ibáñez
enletrasarte(Omar) ha dicho que…
con la magia de las palabras
saludos

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Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
pero tu conduces tu vida , recuerda,
yo solamente te puedo ayudar.

Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
ascendiendo a la cumbre
y dejándola atrás.

Pero sea tu decisión la que sea,
no olvides que siempre me tendrás.

Foto Goyo Hueso

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.