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Cómo me gustaría ver la estrella de Oriente
que me indicara el camino de los Magos,
 contemplar las lágrimas  en estatuas  de santos,
 o que  una luz me tirara del caballo.
Que una rogativa solucionara la sequía,
que San Antonio me guardara aquel novio,
que Santa Clara -por huevos- detuviera la lluvia
o que Santa Bárbara sujetara los rayos.
Los milagros de ahora ya no son lo que eran,
 ya no están llenos de efectos especiales.
Que se abra un mar produce más impacto,
que sobrevivir  tapado con cartones.


Comentarios

bdronebookstore ha dicho que…
Buenas tardes.

Somos una compañía de internet donde publicar es gratis, sencillo y simple. No juzgamos, creemos en usted. Si alguno de los autores de este blog está interesado puede encontrarnos en @bdronebookstore en twitter o www.facebook.com/bdronebookstore o en facebook.
Muchas gracias a los administradores del blog.
Juan Risueño ha dicho que…
Ahora el único milagro que pedimos a ese santo nuevo que aún no nos ha revelado su nombre es sobrevivir.

Saludos Milagros
MarianGardi ha dicho que…
Que bello look!!
Un poema excelente Milagros.
Me ha gustado mucho.
Un abrazo querida amiga
Anónimo ha dicho que…
Es muy interesante y refrescante su estilito, algo contemporaneo igual a los mio. Felicidades
Blanca Langa ha dicho que…
Qué poema tan hermoso, Milagros. Y qué razón tienes.
Un abrazo grande.

Entradas populares de este blog

Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.