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Cuando la civilización se convierta en colina.





Cuando la civilización,
que hoy se desmorona
se convierta en colina,
buscadores pretéritos
encontrarán minúsculos
 trozos tejas y pilares;
y sabrán por su ADN
reconocer nuestras huellas.
Sabrán  que deshabitamos
pueblos, pequeños núcleos,
para respirar escape
de  locura colectiva.

Ávidos depredadores,
nos desprendimos de raíces
que no eran suficiente
para saciar nuestro afán.
 Arruinamos el planeta,
 exterminamos las razas,
y  dejamos  que los niños
agonizaran de hambre.
Verán tanto horror, tanto,
que cesarán en la tarea
de recobrar su origen.

Permanecerá oculto
sin lápida  y sin flores
e inventarán un mito
que silencie el fracaso.

Foto Goyo Hueso. 

Comentarios

Grupo Ômega Centauro ha dicho que…
Gostei muito do seu blog ! :D
Também tenho um blog onde post poesias porém não são de minha autoria, quando puder de uma passadinha lá
http://aultimadosedevc.blogspot.com.br/
Abraços
Alicia María Abatilli ha dicho que…
Momento difícil, sólo algunos como vos, mirarán desde esa colina y tendrán la posibilidad de recomenzar.
Anónimo ha dicho que…
Me gusto tu texto.
La Iguana cegada ha dicho que…
muy muy bueno,temía hallar la rima barata de siempre.
marilo ha dicho que…
precioso!

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Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
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Iniciar el descenso
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sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
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De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.