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Decepción










No pensé que quedara varado
mi mensaje de auxilio
dentro de una botella,
en un pantano donde la sequía
seca y cuartea el fondo.

Perpleja, desnuda de inocencia,
siento pena de mi misma. Me ruborizo.
Sin destino queda mi seguridad
en medio de la nada.

Huele a ciénaga el aire que respiro.



 Milagros Morales.


Foto Goyo Hueso.

Comentarios

Alicia María Abatilli ha dicho que…
Lamento lo de tu mensaje.
Volverá a crecer la lluvia y lo llevará a terreno fértil.
El olor a ciénagas es pasajero
©Laura Caro ha dicho que…
Quién sabe si lo rescatará algún arqueólogo dentro de mucho tiempo, cuando ya no te acuerdes ni te duela...

Un poema estupendo, Milagros.
Te leo, aunque no te comente, y cada vez escribes mejor.

Un abrazo grandote.
Luis Rodriguez ha dicho que…
Me parece un lindo pema... Alicia lo que escribiste tambien me gusto mucho.

Saludos!
Ruben Callejas ha dicho que…
Me encanto la forma en que trasmitiste la sensación de vulnerabilidad , de vergüenza , de indefensión , de aflicción , nada , me gusta mucho como escribís

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Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.