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Mostrando entradas de julio, 2012

Hoy

Hoy Hoy me pesa el recuerdo tanto como el olvido. Hoy dejo que las flores adornen el camino, y sigo en la sorpresa más allá de mi misma. Todavía hay paisajes con largo recorrido; etapas que comienzan cuando otras terminan. No dejaré que la añoranza me produzca agujetas: Me entrenaré en la vida.

Apagó  mi atardecer  la noche, atenuó mis brasas,  y en mi calle una farola intermitente, acabará fundida; más conservo iluminadas mis esencias: No me doy por batida.   Ante una masa imprecisa  espero el alba en la posada de la estrella.
M.

Caracolas llegan a la playa con destemple de profundidades, quedan aparcadas en la arena que ellas nunca pueden elegir.
Las mareas del mar , decides. 

Nada aparece impreso,
pero sé que sigues
escrutando las letras
por ver si en ellas hay tinta 
de nostalgia.
Pero ya no.
Se ha secado la caligrafía 
de las primeras letras.
Esas que hablaban
de mundos inexistentes
y mágicas montañas.
De mi puño y letra firmo el reintegro.
Fin. 



Caminaba por detrás de risas; posaban para un retrato sin mí. Se veló la blancura de mi vestido, y la incuria me borró el carmín.  Estaba en un rincón  mi universo tejido,
a punto de red
Me  juré, nunca más ser araña.


Foto M Raguaron.


La melena de la luna

La mirada, lo único que queda: Se prendió en un atardecer. La melena de la luna es reflejo;  lejos, sin vuelo en las faldas,   los barcos anclados.

Al tronco cortado

Al cortado tronco
carcomido, seco,
de vez en cuando
llega algún pájaro;
entonces se siente
con ramas,con copa,
con hojas, con flores...
Con sombra y con luz.
¿ Será que  ven su plenitud?



Foto Jesús Bona

Comienza la fiesta

Comienza la fiesta y se desvanece la razón. Los brazos alzados  son una masa difusa, mientras la voz del pueblo  es un  estridente sonido  que no escucha nadie. En una pompa de jabón brinca la juventud sin pausa, mientras el agua al cuello moja su pañuelo tenido de sangre. No tiene importancia el presente ni el futuro; en un  instante sin tiempo ni espacio. La vida es un asta de toro que huele la carne. Nos desinhibimos y mostramos nuestro aspecto más rudimentario,  libres en una falacia que calma nuestra ansiedad momentáneamente;  porque sabemos que la resaca siempre deja en la arena zapatillas extraviadas.

Foto Goyo Hueso 

Te hiciste en la distancia adulto  surgieron las perspectivas y ante tu silueta permanente -referencia de un tiempo real- el atardecer sangra.