Ir al contenido principal

"Mi vocación" de Milagros Morales

Comentarios

Raúl Lázaro Manzano ha dicho que…
Un placer leer tu poesía, humana, sincera, en la que uno se encuentra y se identifica siempre con algo. Un saludo.
Anónimo ha dicho que…
Ríete, ríete de los sueños,que yo, soñador, te cuento.Ríete porque creo en el hombre, Porque en ti todavía, yo creo.Porque libertad aspira mi alma,Porque no la vendí a un áureo becerro,Porque todavía creo en lo humano Y en su espíritu férreo,Su espíritu arrojara las cadenasy lo alzara a montes señeros:el obrero no morirá de hambre, libre el alma, el pobre satisfecho.Ríete, creo en la amistad;un corazón encontrare, creo ,que identificado con mis esperanzas,sienta la dicha, comprenda el sufrimiento.Creo también en el futuro,aunque el día esté lejospero vendrá y traerá paz y bendición de pueblo en pueblo.Mi pueblo también entonces floreceráy sin cadenas de hierrouna generación vendrá al mundoy verá la luz sin retaceos.Será, amará, crecerá,
generación asentada en el suelono en el cielo, ni en el futuro,días de espíritus llenos.Entonces dirá el poeta un nuevo cantoa la belleza y a lo sublime, siempre despierto.a él, al joven, de mi tumbaun ramo de flores yo le ofrendo.
María Socorro Luis ha dicho que…
Zorionak. Con todo el corazón, Milagros. Y abrazo
ANNA ha dicho que…
Te dejo mi blog de poesia por si quieres criticar gracias.
Me gusta mucho el tuyo.
http://anna-historias.blogspot.com.es

Entradas populares de este blog

Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.