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TRISTE




TRISTE
Con tu ropa triste

con tu sombrero triste

con tu sombra triste


con tu mirada triste

te enfrentas a la noche también triste ,

mientras la luz de la farola triste

desenmascara los copos de nieve tristes

q
que no cuajan en las aceras tristes.

Me cruzo contigo y te saludo triste

al ver que no sabes cambiar tu rictus triste



Para mi no será una noche sin estrellas.





Comentarios

Amapola Azzul ha dicho que…
Muy bello, Besos.
Enhorabuena y feliz semana.
Álvaro Ramírez Torres ha dicho que…
Qué gusto leerte. Me encanta.
José Ramón ha dicho que…
Que triste me ha dejado este poema Feliz fin de Semana Saludos
Mar de inspiración ha dicho que…
hermoso poema... me agrada leerte. Saludos..
MAO ha dicho que…
Gracias por ese hermoso poema
Poema a un muerto ha dicho que…
Verdaderamente encontrar este blog ha sido para mi una revelación, especialmente este poema: Estoy pasando un trayecto en mi vida en el que todo se siente triste y vacío. Quizás puedes pasarte por mi blog en donde también escribo. Saludos!

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APROVECHO MIS LETRAS.

Aprovecho mis letras para acariciar,
para besar,
para provocar sonrisas:
Como medio para llegar en la distancia. Pero sobre todo,para no alejarme yo
o volverme yerma,
aprovecho mis letras. Milagros Morales.

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.