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¡ Un oscar!


Mi gran amiga y poeta Marian Gardi me ha enviado este premio.
Su blog es: Paisajes del corazón. www.mariangardi.blogspot.com
Este Oscar quiero compartirlo con todos vosotros. Está a disposición de quien quiera llevárselo a su blog . He comenzado a pensar con quien compartirlo y he llegado a la conclusión de que lo mereceis todos. Con él os agradezco vuestro cariño, vuestro apoyo y vuestro arte que tantas veces me emociona y me anima. Sois un premio muy valioso para mi. Así que la puerta está abierta de par en par. Entrad a por él. Muchos besos. Milagros
¡ Gracias Marian!

Comentarios

Ana ha dicho que…
Enhorabuena preciosa...Como te los mereces todos, te ofrezco el que me han regalado hoy.

Muchos besitos.
Adolfo Payés ha dicho que…
Enhorabuena por tu Oscar.. muy merecido..

Un abrazo
Saludos fraternos..
Ana Márquez ha dicho que…
Felicidadeeeeees!!!!!! :-DDDD
Anouna ha dicho que…
Muchas Felicidades!!! Y nada menos que UN OSCAR!!! Es que tu poesía se lo merece con creces y tu persona también.

Un abrazo muy grande,

Anouna
JUANI ha dicho que…
Felicidades te lo mereces, eres una gran poeta.
Un beso.
Mónica López Bordón ha dicho que…
Felicidades por el oscar, todo un regalazo. que lo disfrutes mucho

un besote
Mónica

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SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.