Ir al contenido principal

Hago con mi corazón un vaporetto



Hago  con  mi amor un vaporetto
que llega a todos mis rincones.
Limpio así mis telarañas….
y te esfumas.


Foto Goyo Hueso









Comentarios

Seroma ha dicho que…
vaporosa manera de decir adios....
Pedro F. Báez ha dicho que…
En la brevedad, está el encanto de tu embrujo; la razón poderosa por la que eres, simplemente, inolvidable. Un gran abrazo, Milagros. Me encantó el poema y la foto. Los dos se complementan de alguna manera. Besos.
María Socorro Luis ha dicho que…
Bello y certero, como chispay soplo.

Muxu
Liliana G. ha dicho que…
Siempre he ponderado ese poder de síntesis que tienen tus poemas, con este te has superado, Milagros.
Maravilloso y revelador.

Un beso querida amiga.
Terly ha dicho que…
Espléndida manera de limpiar lo no deseable, lo inservible y todo en cuatro versos. Felicidades.
Un beso.
Leo ha dicho que…
Vale más poco y bueno que, mucho y malo, lo digo por estos cuatro versos que tanto dicen en su fondo.
Lo despediste de un plumazo.
Abrazossssssss
Leonor

Entradas populares de este blog

SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.