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Un sucedáneo



Me difuminas , me diluyes
me haces invisible
y mi  efecto en ti
 cada vez es menos eficaz.
Tanta libertad
me hace indefinido y abstracto.
 Ya no lleno,  ni cuajo, ni penetro.
Soy un  sucedáneo, una ilusión, una quimera
Me ha ganado la partida
 la fácil conquista de lo inmediato,
lo  que no cuesta sangre.
Me has llenado de llagas
 y nadie da por mi ni una sonrisa.
No me conocen los que me invocan
y con facilidad me  pregonan.

Foto Goyo Hueso

.....


Comentarios

Juan Risueño ha dicho que…
El horizonte, la personalidad perdida,
Angustiosa llamada de socorro a uno mismo.

Saludos
Marian Raméntol Serratosa ha dicho que…
Sigues en plena brecha, Milagros...

Un fuerte abrazo, guapa.

Marian
RELTIH ha dicho que…
DEFINITIVAMENTE ES MEJOR CREE EN LO PALPABLE. EXCELENTE PENSAMIENTO.
BESOS
paramnesia_a ha dicho que…
ahhh...me conmovio y me llego demasiado =)
me encantoo ♥
gracias por estos versos. =)
suerte!!
Seroma ha dicho que…
buenas letras... un placer leerte...
Génzul ha dicho que…
Me encanta como escribes.
claudia ha dicho que…
por alguna razón leer estas palabras me hicieron emocionar, llegaron a rincones de mi, y en algo quedaron suspendidas

puede q me conmueva pensar que en algo me siento reflejada

por alguna razón llegué aqui, y me alegro :)
un gusto conocer tu blog
un saludo cordial,
claudia

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SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.