Ir al contenido principal

En la maraña del desequilibrio


Que los grilletes sean  abiertos  con caricias
y la  mirada deje de pedir auxilio.
No  es justo  que una jaula
quite la libertad del pájaro.
aunque sea  fortaleza.
¿En que campo crece la paz
para  robar un manojo?
A pesar  de la  noche
buscaré el camino .
En la maraña del desequilibrio
voy con una hoz y abro un sendero .
 Las zarzas me pinchan,
necesito tu ayuda; 
pero nada alcanza mi  profundidad.

Mi soledad es un sayo de penitente
rasgado y  sucio.
Falsa nieve de chopos  florados.
Entre estornudos, llanto y dejadez
me arrastro.
Todos mis huesos tienen gps
pero aún así me bloqueo 


Foto Goyo Hueso.

Comentarios

Javier Domingo ha dicho que…
Me angustié. Muy bueno.
Un saludo,
RELTIH ha dicho que…
HACES QUE ANHELE SER ROBOT. EXCELENTÍSIMO PENSAMIENTO.
UN ABRAZO
Hugo ML ha dicho que…
... todos los huesos con gps ... eso me encantó, es como si nunca perdieras de vista a tu cuerpo, aunque tu mente vuele para buscar el verso perfecto.

Salu2.

Entradas populares de este blog

SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.