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Como un liquen



Creí que éramos como un liquen
tal era la simbiosis que a tu lado sentía.

Tú me protegerías de  desecación 
  radiaciones solares,
y yo

te adoraría con mi fotosíntesis.

Así viviríamos en las piedras
superando la climatología.

Que ilusa soy a veces
sembrando mis esporas sobre el barro

Comentarios

Rosa B.G ha dicho que…
Hola, me ha encantado.Qué original esa mezcla de elementos de la naturaleza relacionándolos con el sentimiento del amor.

Genial!
Un abrazo.

Rosa.
María Socorro Luis ha dicho que…
Interesante y hermosa comparación, además de una pequeña lección de biología.

Abrazo
Amando García Nuño ha dicho que…
Por eso, algunos sólo sembramos lechugas. Nunca te decepcionan, ni aunque llueva.
Abrazos
Anónimo ha dicho que…
Esta bueno este poema y original tambien.
Unknown ha dicho que…
muy buen poema, uno encuentra la sinceridad en sus palabras.
Desdedida de soltera Bogota ha dicho que…
Bello poema, realmente hermoso.

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Duele

Duele que se haga de día  y ver que durante la noche has caminado por un estercolero sin verlo ni notarlo y estar rodeada de basura que no sirven para nada . Montañas de vivencias desechables, sin reciclaje, te cortan el paso sin avance posible. Duele y te sientes estúpida. Pero te das cuenta que no caminas sola , muchos otros caminan de vuelta con el amanecer, y vas equipada para dejar atrás tus despojos.

APROVECHO MIS LETRAS.

Aprovecho mis letras para acariciar, para besar, para provocar sonrisas: Como medio para llegar en la distancia. Pero sobre todo,para no alejarme yo o volverme yerma, aprovecho mis letras. Milagros Morales.

Atardecer

Atardecer, si, atardecer. Cuando sube la fiebre y el sol hace un último requiebro a la tierra antes de abandonarse a la noche y brilla con mayor intensidad. Toda yo me sentí así. No quería dejar que el día terminara; deseaba bañarme en la luz matinal azul, eternamente. Me vestí de primavera, hice prado de flores mi consciencia, me volví a enamorar del viento, y fui enredadera de muros medievales. ´ Pero sólo fue un intento de atrapar un resplandor que se apagaba para siempre. Gracias. Al final tu y yo solos frente a frente Te me ofreces como cascada y te derramas hasta mi altura diminuta. Si, voy a beber de ti y luego lavaré mis cara. Me sumergiré entera en tu ducha de vida, Estás, siempre estás. Cuando se acaba el bullicio eres quien me arropa con cuidado Me sosiega tu sonido . Gracias por quererme. Foto Milagros ( Desde mi ventana). Todavía no me he ido.