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Cuando pienso un lugar en el que me gustaría estar,
no se me ocurre otro mejor que en tu mirada.
Esa mirada dorada que me recuerda 
a las gotas de agua 
en la arena de la playa que 
dejan las olas al atardecer.
Nuestros ojos ríen cuando nos miramos
y yo me siento en una isla solitaria
en que no necesitamos
ni siquiera tocarnos .
La fuerza de nuestros ojos es bastante
para que nos sintamos en el lugar perfecto.

Comentarios

Rosa B.G. ha dicho que…
Me gusta! lleno de emoción y sentimiento. Perderse en la mirada del otro, no hay nada más romántico.

Un abrazo.
Gracias por hacerte mi seguidora en el blog. Encantada de que me visites siempre que quieras.

Rosa.
María Socorro Luis ha dicho que…

Siempre tocando corazones.

Te dejo una caricia.
Clara ha dicho que…
Precioso!. Con algunas miradas, sobran las palabras.
Besitos
Anónimo ha dicho que…
Me encanta
Byron ha dicho que…
La persona amada siempre es el mejor lugar, el mejor momento, su pecho nuestro hogar. Me gustó mucho el poema, gracias

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SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.