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No hay mayor soledad
que la del bosque en otoño
con el suelo cubierto
 de hojas caídas
y los pájaros de paso.

Me resisto a soñarte
entre hojarasca caduca
cuando todavía suena el agua
por mi escarpada vertiente.


Comentarios

Cecy ha dicho que…
recién estaba justamente pensando en el otoño, ese que por primera vez quiero que llegue. y leo tu poema...que es precioso...
Yo me resisto al vacío de esa soledad.

Un abrazo grande.
Ángel-Isidro ha dicho que…
Querida Milagros:
La verdad que estar en el bosque en otoño, sientes una absoluta soledad
pero quizás compense por la belleza
de el suelo cubierto de hojas, aquí
no descartamos la tristeza que nos
provocan, (pero la tristeza
es un efecto necesario que nos hace
sentir y pensar).
Un beso
Ángel-Isidro.
http://elblogadeunpoeta.blogspot.com
Juan Risueño ha dicho que…
A veces pensamos en otoño con cuerpos de primavera. Culpa tiene esa soledad que insiste en quedarse.

Saludos
Alicia María Abatilli ha dicho que…
Soñar entre hojarasca, mullido, suave, delicado.
Un abrazo, Milagros.
Alicia
Muñekita Cat ha dicho que…
Ola!! tu blog está genial, me encantaria enlazarlo en mis sitios webs. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos con mas visitas.

me respondes a munekitacat@gmail.com

besosss

Emilia
MarianGardi ha dicho que…
en el invierno el bosque tiene su encanto aun en soledad.
Besos querida maña
andres rueda ha dicho que…
Un precioso poema...

Un abrazo

Andres
angel y rosa ha dicho que…
nos ha parecido muy bonito y romantico, todo tanto el campo como tu familia. Gracias por habernos deleitado con una cosa tan bonita.
Carlos Alcalá ha dicho que…
Me gustó mucho este breve poema, lleno de fuerza y muy sugerente

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Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.