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Cumpleaños de Ana María Fabio



Ana María. Llama andina,
que no se apaga aunque su suelo tiembla.
Con sus  versos de azúcar
endulza la vida aunque no se lo crea.
Tiene el don  de la ternura.
La belleza serena
de la hierba verde tras la lluvia.

¡¡ Felicidades amiga!!




Comentarios

Pedro F. Báez ha dicho que…
Acabo de felicitar a Ana en su propia página, Milagros. Tú, generosa y gentil, celebras su día aquí, como ella se lo merece, con un poema y todo tu sentimiento. Muchas felicidades de nuevo para Ana María (Anouna) y para ambas, toda mi admiración y mi cariño. Abrazos, besos y trompetillas de cumpleaños con un gorrito y serpentinas, jajaja.
sam rock ha dicho que…
Un fuerte abrazo para la amiga Anouna en el día de su cumpleaños.
M. Angel ha dicho que…
Hola Milagros, saludarte con el deseo estés bien, a la vez desearte unas felices fiestas

abrazo sincero
M.Ángel
Terly ha dicho que…
Felicidades a Ana María y también a ti, muy especiales por tu generosidad en la dedicación de estos bonitos y afectuosos versos.
Un beso.
Anouna ha dicho que…
Amiga mía, mujer generosa, llena de talento a quien admiro grandemente. Gracias por estos versos dedicados que son toda una belleza. Me los llevaré a mi casita como un regalo maravilloso desde ti.

Gracias por tu gran amistad, te quiero mucho, siempre.

Anouna

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La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
pero tu conduces tu vida , recuerda,
yo solamente te puedo ayudar.

Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
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y dejándola atrás.

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no olvides que siempre me tendrás.

Foto Goyo Hueso

Duele

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Duele y te sientes estúpida.

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para dejar atrás
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De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.