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LLegaste como humo.



Llegaste  como humo a mi valle húmedo.
Te prendiste en mis faldas y
pusiste en mi vida un toque de misterio;
solamente mi torre por encima
 indicaba que era un pueblo.
Desde ella te miro tan  casual y efímera
- que a pesar de no ver contigo nada-
 me pareces entrañable y bella.

¿ Por qué bajaste  hasta doler mis huesos?

 Para hacer un buen fuego tengo leña seca .



Foto Milagros.

....

Comentarios

Laura Caro ha dicho que…
Las miradas casuales y efímeras a veces nos desvelan los más profundos secretos...
Me encanta que hayas vuelto.
Te disfruto.
Un beso ENORME.
Seroma ha dicho que…
esa leña seca brinda letras con mucho calor.... excelente escrito
Pedro F. Báez ha dicho que…
¡Deleite en leerte y sentirte nuevamente, Milagros! Pegado al corazón y a la tierra (que es lo mismo) este poema tuyo. Extrañaba tu fibra, tu esencia, tu autenticidad como voz del sentir y de lo cotidiano-maravilloso. Un gran abrazo y muchos besos.
izara ha dicho que…
La magia de la niebla,
envuelve la nostalgia,
en su abrazo invernal,
volvemos a la infancia,
y ansiamos encontrar,
las protectoras manos,
que hicieron del camino,
amor... y confianza.

Por encima de ella contemplo,
la blanca cumbre del Moncayo,
a través te dejo...
un abrazo...
feliz por tu regreso.
Jorge Encinas Martínez ha dicho que…
Vas a decir que siempre te escribo lo mismo, pero no deja de sorprenderme tu facilidad para tomar, por ejemplo, un elemento de la naturaleza como la niebla y conseguir hablar de la naturaleza humana. Y, valga la redundancia, con toda naturalidad.

Un abrazo
(me alegro mucho de tu retorno)
MarianGardi ha dicho que…
Querida Milagros el humo no quema, pero nos quita la visión y el sentìo.
Un abrazo con mucho cariño
Anónimo ha dicho que…
UFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF, ME TIRASTE, BARRISTE EL PISO CONMIGO!!!
BESOS
Jose Ramon Santana Vazquez ha dicho que…
...arde,
ardas,
ardiendo
hecha letras
llenas de tu
sabia inspiración
MILAGROS dentro.










UN FUERTE ABRAZO :



j.r.s.
Anónimo ha dicho que…
Te leí por casualidad, y me encanto contundente mente.

Buen domingo.

Un saludo.
Oréadas ha dicho que…
Preciosos versos, para ser poeta en paro tiene un trabajo excelente :-)
Un saludo, volveré si me da su permiso me gustó mucho lo que aquí encontré.
Liliana G. ha dicho que…
Bello, intimista, acapara el misterio que se percibe desde lo personal, único y trascendente.

¡Muy bueno, Milagros!

Besotes, querida amiga.
José Baena ha dicho que…
Bienvenida de nuevo Milagros. Es siempre un placer pasar por tu casa y leerte. Un abrazo.
Carmela Rey ha dicho que…
Hermoso poema. Como humo llega a nuestra vida todo el misterio.
Un abrazo
Jorge Torres Daudet ha dicho que…
Pues así es Milagros, hemos coincidido, envueltos en ese velo húmedo que acaricia con mano fría.
Bienvenida nuevamente a este medio tan etéreo como la niebla.
Besos.
Leo ha dicho que…
Muy bueno, querida Milagros; veo este poema tan natural como la propia naturaleza pero, pensando en el ser humano lo veo en aquéllas añoranzas tan profundas, como la niebla que cala los huesos, que nos hacen daño hasta el tuétano.
Abrazosssssss
Leonor.

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Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
pero tu conduces tu vida , recuerda,
yo solamente te puedo ayudar.

Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
ascendiendo a la cumbre
y dejándola atrás.

Pero sea tu decisión la que sea,
no olvides que siempre me tendrás.

Foto Goyo Hueso

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.