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Me asomo con pena a ver tus ruinas







Me asomo con pena a ver tus ruinas.
Tu suelo está limpio de zarzas
sólo crecen en un lugar sagrado.
Ahora la paloma vuela porque no tiene techo.
No era buena esa luz que ennegrecía las paredes.
El sol odia todos los tejados.
 ¡Cómo vivir un tiempo de desierto con arena!
¡ Cómo una pesca milagrosa sin reparar las redes!.
El agua estancada no será potable;
necesita tener un recorrido.
No podemos vivir con la conciencia apuntalada.
Nos esperan las flores del almendro.



Comentarios

RELTIH ha dicho que…
DEBE SER MUY BELLO MORIR, SABIENDO QUE SE EXISTIÓ.
BESOS
La vida entraña desierto, luz y sombras, no es bueno vivir con la conciencia apuntalada, eso es estar muerto en vida, hay que respirar hondo y saborear la esperanza.
Con ternura
Sor.Cecilia
Difícil vivir así, pero hay que intentar recuperar lo perdido, para que la paloma vuelva a tener techo y no aremos en arenas...no nos puede ganar esa muerte revistida de indolencia y capitalismo que todo lo vuelve miseria. Un abrazo. carlos

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SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.