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La vida me empuja hacia la superficie
 y allí me desplegaré entera.


Adquiriré



tallos,
              hojas,
                                      flores…




Es una etapa nueva.

Mi corazón , raíz y tierra.




Mi libertad  el viento.













Comentarios

Alicia María Abatilli ha dicho que…
Imagen que se une a tus palabras.
Un abrazo.
Ángel-Isidro ha dicho que…
Hola MilagroS, a esta hora ya un poco avanzada echo un ratito para
relajarme con tus versos recien
entrados que como siempre, es muy
gratificante, gracias...
Un besos
Ángel-Isidro.
Mery Larrinua ha dicho que…
Libertad de palabra y vida!
un abrazo
Seroma ha dicho que…
mi libertad... el viento.... verdaderamente hermoso....
María Socorro Luis ha dicho que…
Preciosa tu metáfora de planta.

Vida plena.

Abrazos.
Inés Ramón ha dicho que…
Milagros: me encanta tu blog. El fin de semana te escribiré un correo con más tiempo. Un abrazo, hermosa!!
Verónica Gálvez Lorente ha dicho que…
Me ha encantado pero para mi, lo más importante es que me he sentido muy identificada. Yo también estoy volviendo a resurgir entre mis cenizas. Te dejo mi blog, soy novata en esto y solo decirte que espero que sea de tu agrado al igual que tus palabras me llenan mucho.

http://tupapelenblanco.blogspot.com.es/
Lucia Vasquez ha dicho que…
http://luciavasquezl.blogspot.com/

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SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.