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Nos encontraremos en el mar
-  dijimos en nuestro manadero-
y formaremos parte de su inmensidad;
pero en mi recorrido
voy por una acequia;
es más urgente regar.
Daré vida que genere más agua:
"ESA" es mi manera de llegar.





Comentarios

Ángel-Isidro ha dicho que…
Hola Milagros, sigo viendo tus entradas y leyendo los poemas tan
bellos con admiración y afecto.
Un beso
Ángel-Isidro.
Claudio Delgado Morales ha dicho que…
Excelente Milagros. Me encanta como juegas con la naturaleza.
No sé si te acuerdas de mí. Teníamos contacto por Facebook, pero lo suprimí. Soy el chico del Blog "Del alma al olvido". Quería ponerme en contacto contigo simplemente para decirte que mi Blog queda activado de nuevo después de estos meses. El nuevo link es:
http://www.claudiodelgadomorales.blogspot.com.es/
¡Un saludo!
Seroma ha dicho que…
excelente contenido y excelente texto...
José A. Socorro - Noray ha dicho que…
Quizás esa sea la única forma de llegar de verdad.


Me ha gustado especialmente este poema.


Un abrazo.


PS: Continúo leyéndote, aunque siempre sea desde el silencio.
indianala ha dicho que…
Me encanto encontrar tu blog! Leer este poema...tan profundo, realmente me fascinó. Te espero por mi blog. Saludos.

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SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.