Ir al contenido principal




Apagaré toda luz
   -  incluso la del faro-
y dejaré que mis pasos continúen
conscientes del abismo.

No sé si será bastante
para hallar la luz sin ojos;
 pero si la encuentro,
no la guardaré para mí
-entre otras cosas-
porque no estoy hecha  a su medida. 





Comentarios

RAFAEL H. LIZARAZO ha dicho que…
Hola, Milagros:

Hay luces que nos pueden deslumbrar y no nos permiten ver las maravillas que nos rodean.

Un abrazo.
Anónimo ha dicho que…
La última ves que vine te dije algo sobre un verso y lamento que lo haga en esta ocasión también.

No termino de encontrar el hilo con la LUZ, el inicio esta bien, pero porque otra vez busca la Luz, si ella misma la apagó.

Me quedo con muchas dudas.

Besos Milagritos.
Sofía Montero ha dicho que…
La luz no tiene forma, quizá por ello, en ocasiones confundimos sus dimensiones y creemos que no nos toca, sin ver el pequeño foco que se esconde en un rincón

Entradas populares de este blog

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
pero tu conduces tu vida , recuerda,
yo solamente te puedo ayudar.

Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
ascendiendo a la cumbre
y dejándola atrás.

Pero sea tu decisión la que sea,
no olvides que siempre me tendrás.

Foto Goyo Hueso

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.