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A la altura de tus ojos
 veo reflejada
 tu historia en la retina.
Tu cornea es  mar.
 pero nunca  cruceros
navegarán por ella ,
sólo  barcas de teca
pintadas de arco iris.

Me alegra
 proceder de ese bosque
que me  facilita flotar
por globos oculares,
y comprender así el origen
del salitre de las lágrimas.

Hago mías
 historias que otros
 ignoran y descuidan,
y soy  universal mirada
de iceberg y palmera.


Comentarios

MarianGardi ha dicho que…
Es muy bonita, me gusta, pero yo le quitaría al principio alguna de las cuatro tu.
Suena repetitivo.
Un abrazo Milagros
Seroma ha dicho que…
"..universal mirada
de iceberg y palmera." que hermosa manera de plasmar sentimientos...
Leo ha dicho que…
Precioso y ese TU, recalca lo que quieres resaltar haciéndolo más fuerte.
Muchos abrazos mi amiga
Leonor
María Socorro Luis ha dicho que…

Me ha impresionado profundamente este bello poema. Original y sugerente.

Abrazo cercano.

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La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
pero tu conduces tu vida , recuerda,
yo solamente te puedo ayudar.

Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
ascendiendo a la cumbre
y dejándola atrás.

Pero sea tu decisión la que sea,
no olvides que siempre me tendrás.

Foto Goyo Hueso

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.