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Fruto híbrido





Siembro la primavera y el otoño juntos

y nacerá un fruto híbrido en mi campo.

Emergerá con verdes ilusiones,

lo degustaré maduro.

En su hallazgo acabará mi búsqueda,

y esta inquietud que hurga

 las horas descosidas.

Floreceré a la vez que ondea al viento

la bandera blanca de mis hojas. 

Comentarios

María (lady) ha dicho que…
Precioso! Milagros.
Puro cromatismo en explosión.
Un besote gordo.
José María Souza Costa ha dicho que…
Invitación

Yo soy brasileño, y tengo un blog, muy simple.
Estoy lhe invitando a visitar-me, y se posible, seguimos juntos por ellos.
Fuerza, Alegría y Amizad.
Ven para acá.

http://www.josemariacosta.com
Mari Carmen ha dicho que…
Como siempre, corto y profundo. Muy bonito.
Un abrazo.
F.E.León ha dicho que…
Sencillo y elegante, con una cierta melancolía que me recuerda a otros poemas de este corte que me gustaron, como el tuyo.

Un saludo, Milagros.

Entradas populares de este blog

La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
pero tu conduces tu vida , recuerda,
yo solamente te puedo ayudar.

Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
ascendiendo a la cumbre
y dejándola atrás.

Pero sea tu decisión la que sea,
no olvides que siempre me tendrás.

Foto Goyo Hueso

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.