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Intento encerrarte, mar,
y con tu amarga saliva me salpicas.

En mi intento de ser tu carcelero
no disfruto de un baño relajado.

La arena mojada escuece mis dedos
cuando  quiero en su reflejo ver el cielo
y sólo hallo sombras sumergidas.

Me encantaría ser en tu ímpetu velero
y  es mi miedo quien  lo evita:

Miedo a sentirte libre y no ser ola.

Comentarios

Leo ha dicho que…
Muy bello, pero navega como una gabiota.....que perfila el mar como pajarita de papel.
Abrazos, mi amiga, que tengas un fin de semana bello
Leonor
María (lady) ha dicho que…
He congelado el mar
de mil maneras
y siempre me sorprende
su respuesta.
¡Besos!
Mari Carmen ha dicho que…
Cuantos misterios encierra el mar...
Bonito poema.
Un abrazo.
Alicia María Abatilli ha dicho que…
Conozco ese miedo.
Gracias.
Alicia
Rosa Valencia ha dicho que…
Precioso poema, me ha gustado mucho, un placer leerte, Milagros
Geminiana ha dicho que…
La combinación de algunas palabras llega a ser, a veces, lo más parecido a un milagro. Un poema precioso, Milagros. ¿Intenso!

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Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.