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Peor que la muerte.






Peor que la muerte
es despertar de un sueño
y verte en un pozo sin agua
al comienzo de un otoño.
Ya no esperas un tránsito;
ni siquiera que el alba
 te devuelva la luz
Sabes que no existe nada
 como tú lo sentiste,
que no hay luz, ni sombra, ni huella,
ni regreso, ni espera,
ni encuentro o despedida
Se quedan parapléjicos
 el calendario, el reloj y la brújula,
 el espacio, las palabras, los sonidos,
y el corazón discapacitado.
Peor que la muerte es despertar de un sueño;
porque no hay frustración ni dolor
en las cenizas,
pero si en las muletas.


Milagros Morales.

Comentarios

Balejo ha dicho que…
Me gusta mucho su poema, sensato hasta los huesos.

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La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
pero tu conduces tu vida , recuerda,
yo solamente te puedo ayudar.

Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
ascendiendo a la cumbre
y dejándola atrás.

Pero sea tu decisión la que sea,
no olvides que siempre me tendrás.

Foto Goyo Hueso

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.