Ir al contenido principal

Ante mi retablo espoliado


 

Ante mi retablo espoliado,
los escombros son sustrato
de la hierba buena
que como madre,
 abraza la desidia.
El pasado y el presente
configuran mi contradictorio
y caótico mural;
siempre con espacio
para nuevas tendencias.
Soy trasformación constante:
Rompo mi techumbre
para ver el cielo
sin prever que existen
daños colaterales;
pero mi apertura universal
 justifica, mi posterior derrumbe.
Estaré concluida
cuando no quede nada de mí.


Foto Goyo Hueso.


Comentarios

María José Collado ha dicho que…
Hasta el derrumbe lleva en tus versos la ternura como una piedra liviana que cae en la nostalgia.
María Socorro Luis ha dicho que…

Así es nuestra vida, una constante transformación, a veces contradictoria.

Muy buen poema.

Besos.
Ico ha dicho que…
Me ha gustado, romper para crear, siempre en movimiento y en eterna construcción.... un abrazo.

Entradas populares de este blog

De vuelta.

 Vuelvo después de estar perdida  por mundos que me han hecho menos buena. Al menos más desconfiada.  Esta todo tan lleno de hipocresía y de amistad interesada la poesía en manos de pseudo poetas que ignoran a quien no mercadea con sus versos.

Duele

Duele que se haga de día  y ver que durante la noche has caminado por un estercolero sin verlo ni notarlo y estar rodeada de basura que no sirven para nada . Montañas de vivencias desechables, sin reciclaje, te cortan el paso sin avance posible. Duele y te sientes estúpida. Pero te das cuenta que no caminas sola , muchos otros caminan de vuelta con el amanecer, y vas equipada para dejar atrás tus despojos.

Reir entre las olas

Nunca tuve una venda en los ojos. Siempre supe que para alumbrarte tenía que preñarme de sueños. Sabía que este iba a ser el tributo: Nada es gratis y menos para el alma. Pero no podía dejarte sin tu génesis que me supera y me trasciende. Por eso me embarqué en la travesía más arriesgada de mi historia; y aquí estoy flotando en una tabla resto de un naufragio de emociones. Pero tú vuelas libre, por ti mismo, y eso me hace reír entre las olas. Foto Milagros