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Poema de otoño

Con la luz veo la tela de araña que atrapa lo efímero en lo peremne. Observo el sutil entramado que hace inadvertida su cadena perpetua; y agradezco por un instante que el otoño me desnude. No quiero conservar mis hojas a consta de ser pisoteada por múltiples patas. Aunque no está en mi decidir lo que quiero ser, si está, cómo quiero ser lo que soy. Fotografía y poema Milagros Morales.
El este y el oeste son lo mismo: Un lienzo en espera de pinceles. Los mismos contraluces de los árboles,   y el mismo espectáculo de luz y de colores en  nacimiento y despedida. La vida es como un día. Amanece y atardece con farolas encendidas y la misma luz sin cera. Fotos y poemas Milagros Morales.

Hoja caída.

No hay puente para cruzar el río. Voy de piedra en piedra que resbala y se mueve pero consigo   no mojarme. No camino sola  tú siempre por delante. Me regalas rosas en otoño, tu rosal es peremne. Aún así me siento hoja caída. Foto y poema Milagros Morales.

Reencuentro

Vuelvo de viaje y me reencuentro con mis cosas esas que están vivas porque viví con ellas. En el mismo lugar, no falta nada, una capa de polvo las protegió en mi ausencia. Las voy tocando una a una, algunas no las recordaba y son una sorpresa otras están algo viejas, desfasadas… pero siguen mias y las amo con fuerza. Las retomo,   las abrazo y doy gracias por ellas. Es un dia sagrado. Foto y poema Milagros Morales.
 Me has cerrado   puertas y más puertas; algunas con candados, otras con rejas. Cada portazo suena a martillazo a un nuevo clavo, que deja su   huella. Sin embargo,   no es a mi a quien encierras . Eres tú, tu propio carcelero.   Yo estoy fuera. Fotografía y poema Milagros Morales.

No entiendo nada. Relato.

No entiendo nada de lo que me está pasando. Aquí   estoy suspendida en el abismo; pegada como el imán de una nevera . A mis pies los bosques de los pinos y las hayas que hacen con sus copas tapices variopintos de diferentes texturas y colores. Las nubes , de vez en cuando, vienen hacia mí   como una amenaza   que me envuelve y luego me traspasan dejándome húmeda  como si fuera una piedra más . Los buitres   me huelen , se acercan, pero les espanta el latido de mi corazón vivo. No sé que hago aquí, salí a pasear esta mañana por una senda llana . Yo no soy una mujer de escaladas   ni de alturas. Me dá miedo el abismo, no soy aventurera. Sin embargo   sentí   una fuerte atracción en mi espalda y una fuerza gigantesca me arrastró hasta esta piedra con aleaciones de hierro y me quedé pegada . Pero   ahora que recuerdo: Llevo una navaja de acero en la mochila.    Relato y fotografía. Milagros Morales.
De la luz proceden estas sombras que tatúan mi piel. Foto y poema  Milagros Morales.