Ir al contenido principal


 Me has cerrado  puertas y más puertas;
algunas con candados, otras con rejas.
Cada portazo suena a martillazo
a un nuevo clavo, que deja su  huella.
Sin embargo,
 no es a mi a quien encierras .
Eres tú, tu propio carcelero.
 Yo estoy fuera.


Fotografía y poema
Milagros Morales.



Comentarios

Juan Risueño ha dicho que…
Tienes razón. Hoy en día un carcelero es su propio preso.

Saludos
MarianGardi ha dicho que…
Me gusta querida Milagros.
Un fuerte abrazo amiga y compañera de letras
sam rock ha dicho que…
Un abrazo, Milagros.
Sergio Omar Otero (Seroma) ha dicho que…
como siempre.. con gran sentido y precisión en tus letras...
RELTIH ha dicho que…
ASÍ SON LAS COSAS, CUANDO UNO MENOS CREE, LAS COSAS REBOTAN HACIA UNO.
UN ABRAZO
Alma Mateos Taborda ha dicho que…
Bello, genial y categórico. Maravilloso. ¡Apausos! Un abrazo.
consuelo ha dicho que…
Me gusta mucho
EMILIO ha dicho que…
Me parece muy interesante su perfil. Saludos desde Brasil.
loren ha dicho que…
me parece hermoso
colombus ha dicho que…
Me gusta, mucho tu poesia y tus sentimientos.
consuelo ha dicho que…
consuelo
jose ha dicho que…
me ha gustado mucho. Tiene un fondo
precioso.
saludos
jocono ha dicho que…
Transmite una gran sensibilidad con todo aquello que nos permite una feliz y alegre convivencia.
LUNA ha dicho que…
Muy bonito. Gracias.
LUNA ha dicho que…
Muy bonito. Gracias.
carmen ha dicho que…
me ha gustado mucho tu poesia
carmen ha dicho que…
me ha gustado mucho tu poesia
AZUZENA 2010 ha dicho que…
Bellísimo... tiene una mágica esencia y fineza.

Entradas populares de este blog

Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.