Dedicada a Luigi Maráez. La tumba del arzobispo. La tumba del arzobispo está destapada. Abierta a un cielo sin lucir de cráneos de ovejas con quijadas de incisivos y caninos afilados. Su boato relleno de huesos carcomidos, esparcidas las cuentas del rosario, y la cruz intacta. Su calavera no ríe. Eso es todo. ++++++ El Cementerio de los niños. Cuando a la muerte le toca hacer de nodriza, se viste de blanco con tules como una novia virgen y ofrece su pechos como cántaros con ecos. ¡Silencio! En niño duerme eterno; ajeno a los muñecos mutilados y sin ojos con ángeles a su cabecera +++++
Un blog de poesía para tod@s.