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En el vertedero del olvido



En el vertedero del olvido
no se recicla nada.
Allí yace el vidrio
de los días de fiesta,
 promesas de papel,
 palabras oxidadas,
corazones de plástico…
Todo en amalgama
de estiércol estéril.
No hay  reencarnación
 posible, para recuperar
 el combustible perdido.
Hay un hedor irrespirable
 a campo de vencidos.

Foto Goyo Hueso.





Comentarios

Ángel Isidro ha dicho que…
Concreta definición, sin paliativos
El vertedero del olvido, no hay
salida, hay un edor irrespirable
y el ambre, el ambre rebuscando en sus entrañas. (Las guerras a toda
pastilla).
Un abrazo
Ángel.
RELTIH ha dicho que…
UNA INTERIORIDAD MUY CRUDA, PERO REAL.
BESOS
Juan Risueño ha dicho que…
Suele arrojar el presente a la vida pasada a un vertedero.

Nada es recuperable, y demasiado a menudo ni su recuerdo.

Un abrazo.
Pardal de Neu ha dicho que…
Me gusta tu poesía, es clara y da justo donde despierta los sentidos, volver atrás...no es posible, el pasado queda en un pozo cada vez más profundo.

Te invito a mi blog,
http://nostalgiadeunrecuerdo-anna.blogspot.com/

Un cariñoso saludo
Anna
Javier Domingo ha dicho que…
Sincero y devastador. Me encanta
Un saludo.
María Socorro Luis ha dicho que…
Como siempre, un acierto.
Terrible certeza.
Mayte Freire ha dicho que…
Aumenta el número de vertederos del olvido. Allí duermen en medio de un hedor irrespirable: las palabras oxidadas, las promesas de papel,los corazones de plástico y también los sueños rotos. Ya no podemos cambiar lo que está hecho, no existe reencarnación posible pero sí podemos intentar cambiar el ahora y el futuro.
Tu poema es contundente y real como la vida misma.
Gracias.

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Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.