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El opio de las amapolas




Me parece un sueño que la pradera pajiza
 y desolada que contemplo
fuera mi cuna.
Ahora el viento caliente
arruga mis sábanas encogidas
y no puedo engañar  a ninguna nube
para hacerme un colchón más desahogado
que no raspe mi cubito supino.
Tengo un bombardeo  en mis oídos
de las voces de las  flores sin cenizas.
No puedo ignorarlo
 pero me adormece y me frena
el opio de las amapolas


Foto Goyo Hueso.



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Saborear el presente

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De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.