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Inventaré palabras sin barrotes,
sin ecos,
sin acentos.
Omitiré las consonantes fuertes
y la U por si te produce
...
claustrofobia.
Así dejarás de tomar tranquilizantes
y quizá hasta podamos
compartir la sombra.

Milagros Morales.

Comentarios

Leo ha dicho que…
Muy bién, todo miel, pero no te pases no vaya a ser que la depresión se te contagie.
Abrazossssssss mi querida amiga.
Leonor.
Cenitaurus1 ha dicho que…
¡Caray! Hoy si ha valido la pena aprovechar un ratito de ocio. Contigo se confirma que si existen los milagros. En verdad muy hermoso tu blog. Preciosos todos tus escritos.
Pero sobre todo atestiguar la belleza de tu alma. Saludos desde México.
sersanto ha dicho que…
muy interesante lo que escribes... te mando muchos saludos
Juan Risueño ha dicho que…
Dile amor que es idónea. Lleva Valeriana, y Melissa... ¡ah1, y no tiene contraindicaciones.

Saludos
GOGO ha dicho que…
Milagross..!!

lo bueno de esto es que no existe quizas en el poder disfrutar de tu sensibilidad al latir en cada letra..!°!

lujo el leerte amiglamaa..!!

se te quieree.!!
RELTIH ha dicho que…
METÁFORAS MUY INTERESANTES.
UN ABRAZO

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SOL Y SOMBRA

Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.