Ir al contenido principal

Balada de un martes al sol.


Una llamada intrascendente
acomodó a la desilusión
en el banco al sol
y no dejó lugar para sus destellos.
Hay nacimientos que son palmeras
en playas que no tienen ni náufragos.
No hay escaleras que alcancen
 todos los destinos
ni bombillas eternas.
Hoy hace un frio descosido

Foto Goyo Hueso.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Jopee..... con las baladas,pero niña si no paras de balar y balar. hoy martes al sol ,seguro que con un frio intenso y claro te acuerdas de las palmeras y de las playas ...ahi ahi ahi si tu lo que necesitas en unas arenas y un mar que ilunine tu cabecita y despues nos deleiteras con otro tipo de baladas ...por ejemplo Balada de la arena enamorada o tal vez la arena nubla mis ojos o que se yo...lo cierto es que lo haces bien y esto es simplemente una sonrrisa para tu toma de sol
RAFAEL H. LIZARAZO ha dicho que…
Hola, Milagros:

Hay algo que durará para siempre, eso es la buena poesía, como la tuya.

Abrazos.
Alicia María Abatilli ha dicho que…
Pero déjalo ser la frío.
Lo de la llamada, quizás también.
Imagino lo gris que amaneció tu día con esta poesía.
Te envío mi verano.
Alicia

Entradas populares de este blog

La niebla

La niebla es muy densa por la carretera
pero tu conduces tu vida , recuerda,
yo solamente te puedo ayudar.

Mas si decides continuar en la niebla,
yo te prestaré mis faros antiniebla,
no puedo dejarte en total oscuridad.

Aunque seguiré insistiendo discretamente
para que busques un paisaje diferente,
ascendiendo a la cumbre
y dejándola atrás.

Pero sea tu decisión la que sea,
no olvides que siempre me tendrás.

Foto Goyo Hueso

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.