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Balada del incienso innecesario



Hay trajes que te quedan
demasiado apretados.
En la vida y en la muerte
encorsetados,
sólo hay un lucero
en el cielo  claro.
Cubren con incienso olores
que son humanos
para ahuyentar gaviotas
en los barcos naufragados;
pero hay huecos que no sirven
de refugio del miedo,
las flores  de plástico
no son veleros.
Prefiero que la noche
me sorprenda con sueño
sin peso en las pestañas
de esos recuerdos
que hacen rocío al alba.
Mi  barca está en la playa
con anclaje y remos.
Foto Goyo Hueso.

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Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
texturas y sabores.
Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.

Duele

Duele que se haga de día 
y ver que durante la noche
has caminado por un estercolero
sin verlo ni notarlo
y estar rodeada de basura
que no sirven para nada .

Montañas de vivencias
desechables, sin reciclaje,
te cortan el paso
sin avance posible.

Duele y te sientes estúpida.

Pero te das cuenta
que no caminas sola ,
muchos otros caminan de vuelta
con el amanecer,
y vas equipada
para dejar atrás
tus despojos.