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Me envolvió el preludio
 en una nube que me trascendía.
 Las palmas y los ramos de olivo
 alfombraban mi paso
 y la vida parecía detenerse.
 Imaginé que siempre sería así,
 que había alcanzado el mayor grado
de felicidad, y brillé como la luz
que en el crepúsculo se resiste a apagarse.
 Fue un momento mágico,
 un destello de gloria en que viví la plenitud;
pero era el umbral de una tortura
 que aún hoy la sufro,
 aunque  me canten saetas.
 La humanidad sólo disfruta de momentos felices.
 La felicidad la inventaron los inconformistas.
Siempre viene seguido la noche.


Comentarios

Samuel Rego ha dicho que…
Le cantamos saetas y lo mantenemos clavado y torturado. ¡ Ay humanidad!
Dices mucho en pocas palabras

Un abrazo

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Sol y sombra conviven  en mi  disputándose el cielo,  pero nada ni nadie puede  alcanzar ese espacio  que tengo en heredad Desde .él me asomo a la miseria  de la humanidad que me aborda  viendo como naufragan todos  los desvarios.



Saborear el presente

Volver a saborear el presente
como un manjar
y comunicarte sin cobertura.
Iniciar el descenso
dejándote llevar por la corriente
sin oponer resistencia . Atreverse con nuevas fragancias ,
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Decir NO a los platos mal condimentados.
Elegir miel de ternura.

De vez en cuando.

De ves en cuandolas nubes descienden y sus estratos me atraviesan como puñales; pasan de largo, pero me dejan heridas de ausencias que enfrían la vida. Mi sangre se empantana con el escalofrío del sin deseo; mis ojos vuelven a ver espectros en la añoranza; la brújula se vuelve loca entre maletas incompletas y relojes demasiado impacientes. Me quedo en el andén de una estación apuntalada esperando sin espera. Me olvide tomarme las pastillas de la vida y ya no suenan campanas que me hacían brincar como chotilla moviendo la quietud de la hierba.